Arne y Carlos. Tejer como forma de vida

 

El invierno pasado una nueva palabra recibía el foco de atención: no hubo revista de tendencias que no le dedicara un artículo, aparecieron publicaciones sobre el tema y los instagramers etiquetaron sus imágenes más invernales con el concepto hygge. Un término de origen escandinavo utilizado para englobar un estilo de vida slow cargado de costumbres acogedoras.

Nuestros protagonistas de hoy podrían ser buenos representantes de ese concepto y es que los diseñadores escandinavos Arne y Carlostras haber trabajado durante siete años en la industria de la moda y sentirse un poco saturados de ésta, decidieron hacer de su hobby su profesión y compartir con el resto de la gente lo que más les gustaba hacer: tejer.

Ahora, aparte de producir sus diseños en punto, se han especializado en ofrecer talleres presenciales, tutoriales online y compartir los patrones de sus diseños en sus libros.

 

 

 

 

La pareja decidió establecer su hogar y su estudio en una antigua estación de tren situada 170 kms. al norte de Oslo y, desde allí, empaparse de los diseños tradicionales procedentes de la Noruega rural.

La restauración de la que hoy es su casa transcurrió de modo paralelo a la puesta en marcha de su empresa y, de algún modo, su estilo de vida se convirtió en una parte importante de su imagen profesional. De esto hace 15 años.

Reconocen que no están hechos para proyectos pequeños y siempre acaban embarcándose en los más complicados: la casa de muñecas hecha por ellos mismos, el proceso para convertir el exterior de su casa en un frondoso jardín, la decoración navideña de su casa, la receta para preparar tradicionales galletas noruegas… Entre tutorial de cómo hacer crochet, tutorial de cómo saber escoger las mejores lanas o tutorial para conservar las prendas de punto, todos estos otros retos han gozado de un hueco por el que asomarnos a la vida de estos dos empedernidos creativos.

 

 

 

Arne creció en una pequeña granja y para él fue algo natural aprender a tejer viendo a su abuela y su madre cuando era un niño.
Carlos, de padre sueco y madre española y nacido en Brasil, tuvo su primer contacto con las agujas durante un campamento de verano a finales de los 70 y lo retomó una vez adulto como forma de relajarse en su tiempo libre.

Eso es algo en lo que ambos coinciden, en la capacidad relajante de esta actividad, Arne la compara con una meditación, también hacen referencia a la satisfacción que produce ver terminada una labor que tú has elegido y producido con tus propias manos.

Ahora que recopilan algunos de sus diseños en el libro Knitting Scandinavian Style, se sienten satisfechos de que el éxito de sus libros ha conseguido llevarles a gran parte del mundo y divulgar sus conocimientos entre gente con intereses comunes.

 

  

 

Algo en el ambiente invernal pide armarse de un par de agujas y unos ovillos de lana y escoger un proyecto a la altura de nuestras posibilidades. Es muy fácil conseguir el material, no se necesita un espacio determinado y es transportable y, dependiendo del diseño elegido, hasta compaginable con actividades como ver la televisión.

Por lo pronto, nosotros nos llevamos a estos dos exitosos profesores a casa y nos proponemos estrenar este invierno alguno de los 33 preciosos proyectos que nos proponen en su último libro: aparte de una introducción a las distintas tradiciones escandinavas que han inspirado cada capítulo, podemos encontrar jerseys para hombres y mujeres, fundas para cojines, manoplas y gorros, mantas, calentadores, calcetines…