Autoras

«Un libro debe ser el hacha que rompa el mar helado que hay dentro de nosotros» -decía Franz Kafka. No en vano, como decía Schopenhauer: «Leer es equivalente a pensar con la cabeza de otra persona en lugar de con la propia».

 

MONJAS Y SOLDADOS / Iris Murdoch

 

 

Iris Murdoch estaba en mi lista de autores pendientes desde que vi el biopic Iris. Después de leer Monjas y soldados, la sigo teniendo pendiente: ahora quiero seguir leyendo el resto de sus novelas.

En un apartamento de la londinense Ebury Street se reúne un variopinto grupo de personas en torno a la figura de Guy Openshaw. Un magnánimo hombre de mediana edad de la alta sociedad, a menudo dispuesto a ayudar a quienes se cruzaban en su camino y a incorporarlos a ese heterogéneo círculo de científicos, intelectuales, políticos y bohemios con diferente suerte. Lo que en otro tiempo acostumbraba a ser un día de puertas abiertas en el que todos eran bienvenidos, se ha convertido en una reunión de personas a la espera del prematuro trágico desenlace de quien allí les convocaba.

La muerte de Guy coincide con la profética e inesperada reaparición de la que había sido la mejor amiga de la juventud de su esposa tras haber abandonado los hábitos. Anne se instalará en la residencia y servirá de paño de lágrimas a Gertrude.

 

Esta conjunción de elementos provoca una convulsión en las relaciones de los componentes del grupo: caprichosas coincidencias del destino, amores no correspondidos, amores que se avivan, otros que nunca llegan a salir a la luz, la amistad egoísta frente a la amistad altruista, la crisis de fe, la lealtad, relaciones tóxicas, hijos de exiliados inadaptados en conflicto para identificarse con su país o con el de sus padres, la inacción o la asunción de riesgos frente a la toma de decisiones que acaban siendo definitorias del curso de la vida de los personajes, o qué está o no está cada uno de ellos dispuesto a hacer por conseguir sus objetivos, entran en juego en este nuevo escenario. El ambiente y dilemas existenciales que me trasladaron a una de esas cautivadoras novelas de Somerset Maugham.

Una narradora omnisciente nos hace saltar de los pensamientos de uno a otro de los personajes y conocer sus distintas apreciaciones sobre una misma situación. Murdoch describe con maestría a sus variopintos personajes logrando que el lector se meta en su piel  -… aunque son tan variados y tan ricos en matices que no con todos empatizas por igual…-.

Escribió Martin Amis en The Observer a propósito de Monjas y Soldados: «Una novela que te gustaría que nunca acabara»… y, sin embargo, no puedes parar de leerla deseando llegar al final para conocer qué nuevo giro azotará la vida de los personajes -añadiría yo.

 

 

 

 

TOMAR REFUGIO / Zeina Abirached + Mathias Énard

 

 

Dos períodos históricos, dos países, dos culturas, dos historias de amor se entretejen en esta novela gráfica.

 

La libanesa Zeina Abirached y el francés especializado en cultura árabe Mathias Énard conectan sus Oriente Medio y Europa de origen situando la acción en el Afganistán de 1939 y el Berlín actual. Como hilo conductor que entrelaza estos dos aparentemente inconexos escenarios, dos historias de amor que tratan de vencer los obstáculos sociales y culturales: el de la escritora suiza Annemarie Schwarzenbach y la esposa de un arqueólogo que se enamoran en Afganistán coincidiendo con el estallido de la Segunda Guerra Mundial en Europa, y el de una astrónoma refugiada siria y el joven alemán que la ayuda a aprender el idioma.

 

 

Como telón de fondo, el ascenso de Hitler al poder y la guerra de Siria. Abirached, afincada en París, cuenta que «quería explorar la huella de las cosas que uno ha perdido”, plasmar el Beirut de su niñez y la repercusión íntima e individual de un conflicto político. 

Sus hipnóticos dibujos con un marcado peso visual del negro y el fragmentado discurso lleno de silencios de Énard nos retan a reflexionar temas que siguen estando tan presentes hoy como hace casi un siglo: el desarraigo, la búsqueda de identidad y la importancia del amor y la poesía para intentar escapar del odio generado por discursos fanáticos.