Bailar en dos dimensiones

Debe ser todo un reto para un ilustrador embarcarse en un proyecto cuyo protagonist absolute es la danza, plasmar una disciplina basada en el movimiento en una superficie estática y plana.

Hoy tratamos la danza a partir de una novela gráfica y de un pop up que han bajado del escenario la obra llena de personalidad de Isadora Duncan y de Oskar Schlemmer en el papel para hacernos disfrutar con sus reinterpretaciones:

ISADORA / Julie Birmant + Clément Oubrerie

Julie Birmant y Clément Oubrerie ya colaboraron previamente en un proyecto similar: Pablo, su exitosa novela gráfica-biopic dedicada a Picasso. Ahora, Birmant encuentra una coherente evolución al desarrollar este nuevo proyecto: «Isadora Duncan fue una revolucionaria en el mundo del arte, como lo fue Picasso. Ella lo transformó todo en el campo de la danza que ella ejercía en total libertad, apenas cubierta con una túnica inspirada en la antigua Grecia.» 


Transcurría la transición entre los siglos XIX y XX (San Francisco, 1877 -Niza,1927) y el mundo vivía una situación convulsa muy presente en el texto de Birmant a propósito del matrimonio de la diva de origen estadounidense con el poeta ruso Serguéi Yesenin. «Isadora quería descubrir la realidad del comunismo. En ese momento, yo también podría haber caído en la trampa de la ilusión comunista y la propaganda» -cuenta Julie Birmant-. La decepción será cruel, pero Isadora «siempre estaba en movimiento, a menudo embarcada en un nuevo viaje».


La breve unión de Isadora y Serguéi ocupa el eje central de la novela a partir del cual flash backs y recuerdos nos ayudan a hacernos una composición de lugar acerca de la evolución de la carrera de Duncan desde su llegada a Inglaterra a los 23 años. Birmant y Oubrerie transmiten la biografía de la bailarina a base de pinceladas del ambiente político, social y artístico de la época, del eje central de sus referencias artísticas en la estética y la mitología de la Antigua Grecia y en las expresivas esculturas de Rodin, de la estrecha relación que mantenía con su hermano, de su determinación, de su poco convencional vida amorosa, de la trágica y temprana muerte de sus dos hijos cuando el coche en que viajaban cayó al río Sena, de su actitud de diva, de su decadencia… Una sutil ilustración final para representar la de sobra conocida muerte de la artista cuando su foulard se enredó en la rueda del coche en que viajaba…

Oubrerie se inspiró en el Rito de la primavera de Pina Bausch -cuyos personajes dazan con un vestido similar al de Isadora- para ilustrar los movimientos de la transgresora bailarina que creó un nuevo lenguaje del que han bebido los más prestigiosos coreógrafos actuales. Una danza procedente del interior, una estética alejada de las encorsetadas zapatillas de ballet, el tutú y el moño apostando por salir al escenario con los pies descalzos, una túnica vaporosa y su pelo suelto y una escenografía minimalista que nada tenía que ver con los aparatosos decorados que se estilaban en la época para este tipo de espectáculos.

«… En el baile, el tiempo deja de fluir normalmente, el cuerpo invade el espacio. Romper las cajas parece la mejor opción cuando pretendes capturar la libertad de movimiento -…- Sin darnos cuenta, la libertad de la danza ha contaminado todo el libro…» – cuenta Birmant.


BALLET BAUHAUS. Un espectáculo desplegable / Lesley Barnes + Gabby Dawnay

De un libro que se ha contagiado de la danza de su protagonista a un original pop up empapado de danza y del creativo espíritu de la Bauhaus.

Durante la década de los años 20, el pintor, escultor, diseñador y coreógrafo alemán Oskar Schlemmer, concibió el cuerpo humano como un nuevo medio artístico. Desnudó el ballet de su bagaje histórico y lo propuso como medio para generar una geometría coreografiada. Inspirado en el movimiento de títeres y marionetas, recurrió a la abstracción del cuerpo humano. Para hacerlo, se valió de rígidos diseños de vestuario que condicionaban los movimientos de los bailarines «robotizándolos» y dotándoles de una apariencia escultural.

El nombre del Triadisches Ballet se debía al principio de la trinidad: 3 actos, 3 participantes, 12 bailes y 18 disfraces. A cada acto correspondía un color y estado de ánimo diferentes.

Toda una experiencia visual que Lesley Barnes y Gabby Dawnay nos presentan en este precioso libro interactivo editado por Blume.

Un fondo negro sirve de scenario para que los llamativos colores de los imaginativos personajes cobren el protagonismo en escena. Seremos nosotros quienes coreografiemos los movimientos de estos bailarines de dos dimensiones creando ilusiones ópticas cercanas al op-art al ritmo que deslizamos las distintas pestañas y descubrimos nuevas posibilidades a cada nueva vuelta de página.

Un libro único para celebrar el centenario de la Bauhaus e introducir a los más jóvenes de la casa en la explosión de creatividad de las vanguardias y romper prejuicios sobre una disciplina aparentemente tan encorsetada como el ballet.