Bilingüismo. Junto a cada idioma, se transmite una visión del mundo

En un mundo tan globalizado como el actual en el que los viajes internacionales por placer o por necesidad se han convertido en parte habitual de la vida de muchos de nosotros, cada vez resulta más fácil encontrar familias interculturales en nuestro entorno. Uno de los retos a los que se enfrentan las familias que se trasladan a un país en el que se habla una lengua diferente a la del país de origen,  o aquellas en las que cada uno de los progenitores posee una lengua materna distinta o al adoptar un niño que posee otro idioma, es el de decidir si educaran a sus hijos de manera bilingüe. A estas circunstancias, hay que añadir  la creciente cantidad de famillias monolingües que optan por educar a sus hijos en dos lenguas convencidos de las bondades que esto puede reportarles a sus hijos en el futuro.
Y es que el bilingüismo tiene consecuencias educativas, intelectuales, sociales, económicas culturales y políticas:
Dominar varias lenguas en un mundo cada vez más interconectado en el que la comunicación es esencial, amplía las fuentes de información y las oportunidades culturales y laborales.

Junto al idioma y mediante sus expresiones, se transmiten una forma de interpretar el mundo, unos rituales y un sistema de conducta propios. Adquiriendo varias lenguas, se fomenta una perspectiva cognitiva y cultural más tolerante y enriquecederora «con menos murallas y más puentes»*.

Los niños bilingües piensan de forma más flexible y creativa y plantean y resuelven mejor problemas complejos.

Tener que cambiar de una lengua a otra entrena el control de la atención, facilita que el niño se centre en las tareas importantes ignorando estímulos irrelevantes y favorece otros aprendizajes no lingüísticos.

Su corteza cerebral es más voluminosa y tiene más conexiones, esto aumenta la reserva cognitiva en la vejez.
 

En su contra, los monolingües tienen un vocabulario más amplio de su idioma y las interferencias lingüísticas en el pensamiento hacen que el ejercicio de la conversación resulte más cansado para el hablante bilingüe.

Además, resulta difícil tener una competencia equilibrada en ambas lenguas: teniendo en cuenta que la maduración de las estructuras cerebrales del lenguaje se completa hacia los 6 años, cuanto antes se exponga al niño a una segunda lengua más fácil le resultará a los circuitos cerebrales en los que se fundamenta su gramática moldearse para albergarla.
Pero, más allá de la edad de iniciación y el nivel de exposición a cada una de las lenguas, como seña de identidad que éstas son, la consideración social contribuirá en la elección del grupo al que prefieren pertenecer y con el que prefieren comunicarse.

Dos libros muy recomendables para profundizar y poner en práctica el bilingüismo son: Guía para padres y maestros de niños bilingües y Bilingüismo en casa.

 

GUÍA PARA PADRES Y MAESTROS DE NIÑOS BILINGüES / Alma Flor Ada, F. Isabel Campoy, Colin Baker

 

 

La editorial especializada Multilingual Matters nos ofrece la oportunidad de indagar y ahondar en el mundo del bilingüismo y el biculturalismo a partir de un rango de preguntas muy amplio que en un momento u otro aparece en la trayectoria de los educadores de niños bilingües ya sea en el entorno familiar o el colegio.

 

Un interesantísimo y completo libro que nos ayudará a entender los procesos de adquisición y aprendizaje de dos lenguaslas repercusiones de la mezcla de idiomas y culturas en la personalidad, la identidad y la autoestima, el efecto que los hermanos tienen en la elección del idioma familiar, cómo fomentar que, en situaciones en las que un idioma compite en condición de desigualdad con otro, no se pierda el minoritario…

 

Su punto de referencia es la situación de los latinos en Estados Unidos pero uno de sus grandes aciertos es tener en cuenta las distintas circunstancias que favorecen el bilingüismo, desde la emigración a las parejas mixtas con distinta lengua materna, la adopción o las comunidades bilingües.
El formato del libro permite que sea leido tanto de manera lineal como dirigiéndonos a los apéndices que nos incumban en cada momento.

 

Preguntas sobre el desarrollo del lenguaje, sobre problemas, sobre pedagogía, sobre lectura y escritura, recomendaciones de libros por temas y de consejos para iniciar a los niños a leer castellano en casa, reflexiones de toda índole acerca del bilingüismo y un glosario con un lenguaje cercano y lleno de ejemplos lo alejan de caer en un libro teórico de difícil acceso.

 

En Bilingüismo en casa, su autora comparte la experiencia de educar de manera bilingüe a su hija en un entorno monolingüe desde su nacimiento hasta los 7 años que contaba en el momento de la publicación del libro. En su caso, esta profesora de la Universidad de Granada que, al igual que su pareja habla inglés con fluidez, son unos convencidos de que una infancia bilingüe es «la mejor base para una vida multilingüe» además de aportar un mejor punto de partida para viajar, leer, relacionarse y entender las culturas; y el hecho de vivir. Su reto consistía en criar a una hija bilingüe castellano-inglés viviendo en España.

 

Se trata de una guía muy práctica en la que relata la evolución del proceso, los distintos métodos que fueron adaptando, sus dudas y dificultades, lo que les funcionó y lo que no y, sobre todo, la gran cantidad de recursos para quienes deseen profundizar en cada uno de los apéndices que han formado parte de este reto y las referencias a material apropiado para complementar esta formación a disposición de los padres y los niños (programas de televisión y libros adaptados para cada edad etc.).

 

Un libro editado por Editorial Maia con un formato muy manejable que divide su contenido en principios, ideas, recursos y preguntas además de desmentir varios mitos acerca del bilingüismo. Muy recomendable para todos aquellos padres que compartan el mismo objetivo.
*Guía para padres y maestros de niños bilingües