El personaje canario que inspiró La Bella y la Bestia

Pedro González, o Petrus Gonsalvus, había nacido en Tenerife en 1537 con una rara enfermedad desconocida en Europa hasta la fecha: la «hipertricosis universalis congénita». Una enfermedad que condicionaba su apariencia física y que selló su destino.

Descendiente de menceyes (jejes tribales) guanches, Pedro fue trasladado a la corte de Enrique II de Francia a los 10 años en medio de una gran expectación provocada por la curiosidad que provocaba su aspecto.

Giulo Alvarotto, diplomático del rey de Italia en la corte francesa, lo describía así:«Su cara y su cuerpo están recubiertos por una fina capa de pelo, de unos cinco dedos de largo (9 cm.) y de color rubio oscuro, más fina que la de una «marta cibellina» y de olor bueno, si bien la cubierta de pelo no es muy espesa, pudiéndose apreciar bien los rasgos de su cara».

 

 

 

Era popular en la Francia del del siglo XVI el mito del hombre salvaje proveniente de unas islas del Océano Atlántico, lo que le valió el apodo de «Salvaje Gentilhombre de Tenerife» o del «Hombre Lobo Canario» .

Los exploradores cruzaban los océanos descubriendo nuevas especies, plantas y objetos culturales que enviaban a Europa donde la aristocracia coleccionaba elementos exóticos con avidez para atesorar en sus Cámaras de Curiosidades.

En este contexto, el rey francés recibió a Pedro como un valioso presente. Enrique II, capaz de comunicarse en castellano con el niño, se propuso desterrar su lado salvaje, lo convirtió en su protegido y le inculcó una vasta educación y refinadas costumbres sociales.

Con el tiempo, Pedro González, amable y gran conversador, fue proclamado «sommelier de panneterie bouche du roy», puesto reservado para los nobles de mayor rango, se le concedió el derecho de la anteposición del «don» a su nombre como descendiente de un rey guanche y, en 1573, se casó con la bella Catherine Raffelin, dama de compañía de la reina Catalina de Médicis.

 

Los estudiosos de la obra de Joris Hoefnagel prestan atención al detalle de la mano de Catherine apoyada en el hombro de don Pedro

 

Con ella tuvo seis hijos -cuatro de los cuales heredaron la enfermedad paterna-. Son muchos los investigadores que creen creen que fue este matrimonio el que inspiró a Gabrielle-Suzanne Barbot de Villeneuveel para escribir en 1740 la primera versión del cuento de La Bella y la Bestia.

 

 

A la muerte de la reina Catalina de Médicis, el Duque de Mayenne cedió la familia al duque de Parma, Ranunccio Farnese. Para entonces, ya eran muy conocidos y fueron muchas las cortes europeas que los invitaron aprovechando para retratarlos.

Son numerosas las pinturas y grabados de la época en los que aparecen (algunos de ellos pueden contemplarse en la cámara de arte y curiosidades del Archiduque de Austria Fernando II en el Castillo Ambras (Innsbruck, Austria) y en la Nacional Gallery of Art de Washington (Estados Unidos)).

 

 

Pedro murió en 1618 en la ciudad italiana de Capodimonte con 80 años.

Sus hijos, particularmente, Antonietta, más conocida como Tognina, siguieron gozando de una gran popularidad.