Elsa Beskow. Embajadora del libro ilustrado sueco

Cuentan que la autora e ilustradora sueca Elsa Beskow (1874- 1953) tuvo clara su vocación desde que a los 7 años inventaba largas historias para a su hermano Hans.

Pasado más de un siglo desde la publicación de muchos de ellos, sus libros, traducidos a innumerables idiomas, han sido embajadores del libro ilustrado sueco en el mundo y se encuentran entre los libros de cabecera recomendados por la Pedagogía Waldorf.

Criada en un ambiente liberal, tras estudiar en la facultad de arte, artesanía y diseño y casarse con el teólogo y escritor de himnos Natanael Beskow; creó sus cuentos infantiles mientras cuidaba a seis niños. «Cada dos años, un niño«, contaba al recordar el ritmo que tomó su vida durante los primeros años en Djursholm, a las afueras de Estocolmo.

 

Su hijo, Bo Beskow, en el libro autobiográfico Krokodilens middag se preguntaba:«¡¿Cómo encontró el tiempo para trabajar en sus libros ilustrados?!. Tenía que producir uno por año para mantener a la familia. Las obligaciones sin ánimo de lucro de mi padre no proporcionaban mucho dinero pero entendíamos que el trabajo de mi padre era importante; no debíamos molestarlo.-Su marido contaba con un despacho propio en Villa Ekeliden-. Mi madre solo dibujaba y pintaba; era divertido y podíamos molestarla tanto como quisiéramos. Ella siempre estuvo disponible; no tenía su propia sala de trabajo, escribía y dibujaba en una gran mesa blanca del salón. Todo y todos lo que se movía en la casa pasaba por allí: siempre había alguien que necesitaba su ayuda con algo». 

 

No es de extrañar que fueran sus hijos quienes inspirasen los personajes principales de sus cuentos. El resto lo trajo su amor por los árboles y las flores desde la infancia. Sus conocimientos de botánica se sumaron a historias en las que criaturas de la naturaleza reales e imaginarias eran sus aliadas. «Hay algo bendecido por los niños: siempre están dispuestos a encontrarte a mitad de camino… Ellos mismos han visto a los personajes de los cuentos de hadas asomarse aquí y allá y es por eso que inmediatamente los reconocen».

 

… Quizá por eso Children of the Forest se ha convertido en el libro favorito de muchos niños a lo largo de distintas generaciones y países. En él, una pequeña familia vive bajo las raíces de un árbol. Los niños -con sus característicos sombreros-seta- juegan en la naturaleza y van a la escuela del sabio búho junto al resto de los animales. Sus padres les enseñan a respetar y protegerse de las criaturas del bosque pero también a colaborar en las tareas del hogar.

 

 

 

A pesar de estar acostumbrada a los largos y duros inviernos escandinavos, Beskow prefirió que las estaciones con buen tiempo protagonizasen la mayoría de sus cuentos: «¿Por qué siempre debe haber imágenes de invierno? Es mucho más divertido ver imágenes del verano durante el invierno«.

 

Así, en The Flowers´Festival, la niña que nos encontramos triste al comienzo de la narración porque no la han dejado asistir al baile del verano de los adultos, tiene la oportunidad de descubrir que también las flores y hortalizas se ponen sus mejores galas para asistir a su propia fiesta. Ilustraciones que son una explosión de color e imaginación y una historia que despierta la curiosidad por las distintas especies del jardín y la huerta. También para abrir un debate sobre si hay plantas de primera y de segunda…

 

 

Sus historias nos transportan a una época que nos permite asistir al proceso de elaboración de los bienes de uso diario (es el caso de la preciosa historia de Pelle´s new suit en la que el niño protagonista intercambia favores para conseguir que cada persona de su entorno le ayude a convertir la lana que había esquilado de su oveja en un traje. Un cuento para apreciar el valor de las cosas y transmitir el valor del esfuerzo). Gracias a sus detalladas ilustraciones, disfrutamos de la vestimenta y la decoración interior nórdicas de principios de siglo.

 

 

Sus historias son un magnífico reclamo para promover el contacto de los niños con la naturaleza. Princess Sylvie, nos relata una sencilla historia en la que, durante un paseo con su padre, una pequeña princesa atraviesa por primera vez la verja que separa el jardín del palacio del bosque.

 

            

 

Sus ilustraciones están llenas de pequeños detalles que alimentan la imaginación del observador y una representación muy meticulosa de los entornos naturales.

En Woody, Hazel and Little Pip, un ventoso día de otoño, los dos traviesos niños-bellota son arrastrados por un vendaval y corren aventuras junto a los nomos y los trolls mientras el resto de animales del bosque los buscan.

 

 

 

Floris Books publica ahora una caja regalo con una cuidada presentación, que contiene las mini ediciones de estos cinco libros emblemáticos de la autora sueca. Un tamaño de lo más manejable para los pequeños de la casa, lomos entelado con letras doradas y dos tipos de formatos: en horizontal y vertical.

 

 

Una variada selección que nos lleva de la vida de un pastorcillo a la de palacio pasando por las de los habitantes del bosque; de los tonos ocres otoñales, a la vivacidad de los colores del verano pasando por el invernal uniforme blanco…

Distintos ambientes, distintas historias pero siempre con las escenas cotidianas y la naturaleza protagonista jugando un papel activo como rasgos comunes.