KERSTMAGIE: Formar parte del cuento

El gps dejó de funcionar. Era de noche y estábamos cansados de dar vueltas perdidos. De repente nos topamos con un camino plagado de farolillos. Parecía una llamada para adentrarnos en un cuento y decidimos seguirla. Al fondo, un castillo iluminado en tonos rojos y morados nos confirmaba que habíamos dejado atrás el caos de la carretera, las señales de tráfico, de la semana de trabajo y las tareas pendientes.

Nos recibió un lacayo un poco estresado: al parecer había desaparecido el responsable de la navidad. Había mucha gente dispuesta a echarle una mano pero no estaba seguro de si estos aficionados estarían a la altura. Por un momento, compartimos su preocupación y decidimos ayudar en lo que pudiéramos durante nuestro recorrido por las estancias del castillo.

En cada estancia nos encontrábamos una nueva sorprendente escena con nuevos personajes que cantaban, bailaban y nos iban dando nuevas pistas de lo que había ocurrido con el responsable de la Navidad.


El castillo era impresionante, la iluminación y la decoración nos dejaban con la boca abierta a cada paso que dábamos. Realmente habían hecho un buen trabajo intentando compensar la ausencia del responsable de la Navidad pero claro, había sacos y sacos de cartas enviadas por niños de todo el mundo a su nombre que estaban sin leer… Había cosas que sólo él podía hacer…

La cosa empezó a ponerse muy seria cuando conocimos al bronceadísimo hermano del responsable de la navidad y nos contó que odiaba el frío y que un mundo en el que se derritieran los Polos y siempre hiciera mucho calor sería mucho mejor…

Las princesas estaban muy tristes porque este año no tendrían regalos. ¿Qué teníamos que hacer para conservar el invierno y la Navidad?: ¿teníamos que cantar, teníamos que bailar, que recitar conjuros…? Estábamos dispuestos a ayudar en todo lo posible y, he de decir, que fue muy divertido.

 

       

 

No os digo cómo acabó la historia porque creo que vosotros también podéis perderos en este mundo mágico y dejar atrás, no solo la carretera y las tareas pendientes. Entrar en KERSTMAGIE es dejar atrás los años: disfrutar viendo el entusiasmo de los pequeños con los que has ido y, por momentos, olvidarte de los niños que te acompañan y darte cuenta de que eres tú el que has abierto mucho, mucho los ojos y el que has cantado con muchas ganas, tantas como cuando eras niño.

Una manera única de conocer estas ya de por sí mágicas localizaciones: seis castillos a través de la teatralización de cinco historias originales que actualizan la Navidad.

En este tiempo de regalos, éste es uno que se convertirá en una experiencia inolvidable.

 

 

 

*Imágenes correspondientes al Kasteel de Merode, Westerlo