12 beneficios de la EDUCACIÓN MUSICAL

La música es, probablemente, la forma de arte más presente en nuestras vidas: su capacidad evocadora tiene el poder de trasladarnos a un verano de nuestra adolescencia, a otra ciudad o al recuerdo de una persona; hace que nos cambie el ánimo, que identifiquemos sentimientos que somos incapaces de expresar, nos levanta del asiento y puede convertir una reunión cualquiera en la mejor fiesta… 

Además, el estudio de esta indispensable compañera vital, nos proporciona apreciados beneficios en el desarrollo intelectual, social y personal desde las edades más tempranas:

1. ¿Se han detenido a pensar en cuántas canciones que enseñamos a los niños?. Aprenderlas contribuye al desarrollo del lenguaje y el razonamiento, aumenta su capacidad auditiva, su vocabulario y mejora su pronunciación.

2. Conectar canciones conocidas con nueva información ayuda a que los niños memoricen contenidos. El estudio de música necesita de la memoria visual, la gestual y la auditiva, que interactúan en un complejo proceso intelectual. Este entrenamiento cotidiano contribuye a fijar los recuerdos.

3. Potencia la creatividad y la agilidad mental, facilitando la solución de problemas de forma imaginativa.

4. Ayuda a generar endorfinas y mejora el desarrollo del área cerebral implicada en la motivación, el placer y la recompensa, por lo que favorece la reducción del estrés.

5. Mejora la inteligencia espacial, la capacidad de percibir el mundo con precisión y de formar imágenes mentales de las cosas.

6. Ejecutar un instrumento musical implica poner en práctica múltiples habilidades: la escucha, observación, movimiento de varios músculos y el seguimiento del ritmo y refuerza la atención y la concentración.

7. Las rutinas y ejercicios de la educación musical ayudan a interiorizar y desarrollar la coordinación favoreciendo el desarrollo de las habilidades motoras y rítmicas.

8. Proporciona un medio de expresión personal. Esto contribuye a un aumento de la autoestima y el auto-control emocional.

Paralelamente, la práctica y los progresos diarios fomentan la seguridad en uno mismo.

9. Compartir la música con otras personas en conciertos y/o reuniones promueve la socialización, enseña a conquistar el miedo y a asumir riesgos y favorece la capacidad de ser empáticos y relacionarse con otras culturas.

10. Su aprendizaje requiere disciplina y enseña a valorar el esfuerzo necesarios para conseguir la excelencia.

11. Para que una orquesta suene bien, es necesaria la cooperación de todos sus componentes con un único objetivo por lo que se genera un sentido de pertenencia a un grupo y se aprende a trabajar en equipo.

12. Los instrumentos musicales requieren una colocación específica que genera una higiene postural y una corrección del movimiento. Estos hábitos se trasladan a las rutinas de la vida diaria.

La Editorial Bellaterra, especializada en editar y difundir material relacionado con la música y la danza para niños, adultos y profesionales del sector, pone a nuestra disposición un abanico de títulos con los que fomentar la educación musical. Abordamos hoy un libro de su colección Grandes Obras para los niños. Una iniciativa de libros-carpeta + CD que, mediante la lectura de un cuento inspirado en la melodía y manualidades, acerca piezas clave de la música al público infantil.

Rhapsody in blue. Marta Canellas / Ed Carosia

 
La violonchelista, arteterapeuta y docente Marta Canellas es la encargada de introducirnos en el universo de la que ha sido considerada la composición que marca el nacimiento de la música sinfónica estadounidense. La primera creada a partir de elementos autóctonos como el jazz, la atmósfera del blues y los espirituales negros y el tratamiento armónico de la música del teatro de variedades.
 
Compuesta en 1924 por George GershwinRhapsody in Blue fue una de las ocho piezas sinfónicas incluidas en la película Fantasía 2000.
 
 

https://www.youtube.com/watch?v=qWJ-kGuOA_Q

 

 
A Canellas, la música de Gershwin le ha inspirado una romántica historia protagonizada por una pareja de gatos. Al más puro estilo de La Dama y el Vagabundo, los felinos recorren las calles neoyorkinas hasta acabar convirtiéndose en estrellas de un musical
 
 
 
  
  
 

Leer la historia mientras contemplamos los expresivos y coloristas dibujos a gran tamaño y con un aire retro de Ed Carosia y y realizar las manualidades al ritmo de la rapsodia interpretada por Daniel Ligorio, consigue su propósito de crear un inspirador ambiente con el que acceder a esta composición emblemática.

 

Está especialmente recomendado para niños y niñas de 4 a 12 años, pero es una excusa perfecta para que los adultos nos dejemos llevar por la música a la par que profundizamos en la ficha sobre la obra y el autor incluidas en esta edición.