William Morris. La utilidad de la belleza

Imaginen por un momento que en los planes de estudio se dedicase más tiempo a aquellos que en el transcurso de la historia crearon, en lugar de a aquellos que destruyeron con sus cruentas batallas. Que conociésemos los nombres y las trayectorias de quienes idearon y construyeron los monumentos en lugar de los de aquellos los financiaron… ¿Cambiaría nuestro presente y nuestro futuro esa nueva perspectiva al aprender acerca de nuestro pasado? William Morris lo creía así.
Creador polifacético, Morris (Inglaterra, 1834-1896) no solo desarrolló un sistema de pensamiento propio en el que la idea de la utilidad de la belleza ocupa un puesto central, sino que logró convertirse además en figura esencial del movimiento Arts and Crafts –que tanto abogó por la supresión de las distinticiones entre artes mayores y menores y entre artistas y artesanos-.
Morris destacó como diseñador textil y de interiores, arquitecto, escritor, activista social, artista y editor del Kelmscott Press.

 

 

En su faceta de ideólogo, Morris contaba con su propia receta para implementar un mundo mejor: si cada uno de nosotros disfrutase ejerciendo su trabajo de forma honesta, intentando que el resultado consiguiese satisfacer a los demás tanto como a nosotros mismos, si las horas que dedicásemos a nuestro trabajo fueran placenteras y durante éstas nos esforzásemos en dar lo mejor de nosotros mismos, si la avaricia por obtener el máximo beneficio en el menor tiempo posible y la preocupación por aparentar desaparecieran en el horizonte…
Si lográsemos así aunar calidad y belleza en nuestras creaciones y, como resultado, el entorno y los objetos que nos rodeasen fuesen capaces de reflejar la armonía de la naturaleza, ¿acaso no seríamos más felices?
Decidido a poner su granito de arena, Morris diseñó magníficos muebles y estampados textiles. Su ansia de conocimiento y perfeccionamiento de la técnica le llevó a promulgar el estudio de las obras realizadas por quienes nos precedieron y a predicar con el ejemplo.

 

 

Leo A pesar de los estragos del tiempo, editado por El Desvelo Ediciones, y asisto a uno de sus estudios en torno a los libros iluminados medievales -como ejemplo de obras en las que la perfección formal cobraba tanta importancia como el contenido-.

El ensayo en pos de «el libro ideal» se corresponde con solo una parte de este libro que son dos libros. La lectura de la segunda parte de A pesar de los estragos del tiempo nos hace plantearnos dónde acaba la utopía y empieza la realidad y qué porción de sus convicciones para mejorar la calidad de vida individual y con ello, la calidad de vida de toda la sociedad, está en nuestras manos lograr.

 

 

Un libro que recoge el pensamiento del prolífico autor a través de diversos discursos pronunciados por el mismo a lo largo de su trayectoria profesional.
Inspirador para artistas, artesanos y todos aquellos que necesiten un empujoncito para encaminarse hacia el trabajo de sus sueños. Inspirador también para iniciar interesantes conversaciones de sobremesa y para consumir menos y mejor -atendiendo a nuestras necesidades reales y valorando el trabajo bien hecho-.