Las ciudades invisibles

Vuelvo a Las ciudades invisibles, ese libro que leí hace tanto tiempo y que tantos ejercicios creativos me inspiró. A los evocadores y poéticos cuentos que nos invitan a dar rienda suelta a nuestra fantasía imaginando ciudades y situaciones irreales para después ir más allá y trasladar nuestras ensoñaciones a reflexionar acerca de las ciudades que habitamos.
Leo la conferencia que Italo Calvino dio acerca de su libro ante los estudiantes de la Graduate Writing División de la Columbio University de Nueva York el 29 de marzo de 1983 y no me resisto a compartir con vosotros varios de sus fragmentos junto a algunas de las imágenes de obras que su placentera lectura ha inspirado.
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Las ciudades invisibles se presentan como una serie de relatos de viaje que Marco Polo hace a Kublai Kan, emperador de los tártaros. (En la realidad histórica, Kublai, descendiente de Gengis Kan, era emperador de los mongoles, pero en su libro Marco Polo lo llama Gran Kan de los Tártaros y así quedó en la tradición literaria.) No es que me haya propuesto seguir los itinerarios del afortunado mercader veneciano que en el siglo XIII había llegado a China, desde donde visitó buena parte del Lejano Oriente.
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Umberto Dattola
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A este emperador melancólico que ha comprendido que su ilimitado poder poco cuenta en un mundo que marcha hacia la ruina, un viajero imaginario le habla de ciudades imposibles, por ejemplo una ciudad microscópica que va ensanchándose y termina formada por muchas ciudades concéntricas en expansión, una ciudad telaraña suspendida sobre un abismo, o una ciudad bidimensional como Moriana.
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Iris van Calster
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Cada capítulo del libro va precedido y seguido por un texto en cursiva en el que Marco Polo y Kublai Kan reflexionan y comentan. El libro se discute y se interroga a medida que se va haciendo.
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Italo Calvino creó un libro poliédrico compuesto por capítulos breves, «cada uno de los cuales debería servir de punto de partida de una reflexión válida para cualquier ciudad o para la ciudad en general».
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Creo que el libro desarrolla una discusión sobre la ciudad moderna. Creo haber escrito algo como un último poema de amor a las ciudades, cuando es cada vez más difícil vivirlas como ciudades. Tal vez estamos acercándonos a un momento de crisis de la vida urbana y Las ciudades invisibles son un sueño que nace del corazón de las ciudades invivibles.
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Sopheap Pich

 

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Pero lo que le importa a mi Marco Polo es descubrir las razones secretas que han llevado a los hombres a vivir en las ciudades, razones que puedan valer más allá de todas las crisis. Las ciudades son un conjunto de muchas cosas: memorias, deseos, signos de un lenguaje; son lugares de trueque, como explican todos los libros de historia de la economía, pero estos trueques no lo son sólo de mercancías, son también trueques de palabras, de deseos, de recuerdos.
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Carlos Garaicoa
Carlos Garaicoa

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Cuando escribo, tengo una carpeta para los objetos, una para los animales, una las personas, una para los personajes históricos, otra para los héroes de la mitología; una sobre las cuatro estaciones y una para los cinco sentidos; una sobre las ciudades y los paisajes de mi vida y otra para ciudades imaginarias. Cuando una carpeta empieza a llenarse de folios, me pongo a pensar en el libro que puedo sacar de ellos.
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Las ciudades invisibles nació lentamente, con intervalos a veces largos, como poemas que fui escribiendo, según las más diversas inspiraciones.
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Durante un período se me ocurrían sólo ciudades tristes, y en otro sólo ciudades alegres… Se había convertido en una suerte de diario que seguía mis humores y mis reflexiones; todo terminaba por transformarse en imágenes de ciudades: los libros que leía, las exposiciones de arte que visitaba, las discusiones con mis amigos.
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Liu Wei
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Pero todas esas páginas no constituían todavía un libro: un libro (creo yo) es algo con un principio y un fin, es un espacio donde el lector ha de entrar, dar vueltas, quizás perderse, pero encontrando en cierto momento una salida, o tal vez varias salidas…
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Mi libro se abre y se cierra con las imágenes de ciudades felices que cobran forma y se desvanecen continuamente, escondidas en las ciudades infelices.
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Espero que su (re)lectura asalte vuestra imaginación y quién sabe si inspire soluciones para mejorar nuestras ciudades…
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