Los cuadernos de un genio

Hombre del Renacimiento por antonomasia, cuentan que Leonardo da Vinci comenzó a dibujar para intentar comprender los mecanismos de todo lo que le rodeaba y observaba con interés.

Sus estudios de anatomía no se publicaron hasta 1.900 pero cuentan los expertos que habrían revolucionado la ciencia de haberse dado a conocer en su época. Fue el primero en afirmar que el corazón era un músculo y que la sangre circulaba por el cuerpo, entre otras muchas averiguaciones.

Su curiosidad sin límites le llevaba a interesarse por la arquitectura, la botánica, la música, la mecánica, la filosofía o las matemáticas y su genialidad le permitía concebir ingeniosas ideas en cada uno de los campos en los que se inmiscuía.

Para poner un poco de orden en esa inagotable cabeza, Leonardo empezó a llevar consigo un cuaderno a todas partes. En él se combinaban mapas con recetas de cocina, detalladas observaciones con experimentos visionarios, sus pensamientos con borradores de cartas, los bocetos de sus cuadros con listas de la compra, apuntes de chistes con los diseños del primer paracaídas de la historia…

Cuadernos rebosantes de dibujos, que escribía de derecha a izquierda (algunos piensan que es la forma natural de escribir de los zurdos) y de los que la bibliteca británica nos hace partícipes gracias a su iniciativa para digitalizarlos.

Coincidiendo con el quinto centenario de su muerte, ha sido la lectura del recién publicado volumen de la serie Meet the artist! dedicado al renacentista italiano, quien despertó en mí el interés por estos apasionantes cuadernos.

Podría recomendar cualquier libro de esta colección de Patricia Geis publicada por Abrams and Chronicle sin miedo a equivocarme: los pop-ups y pestañas no se limitan a hacer la inmersión en cada uno de los personajes más interactiva sino que consiguen contribuir a explicarnos conceptos de manera más gráfica. Pero, sobre todo, agradezco los contenidos rigurosos, que consiguen contextualizar a Da Vinci con tanta sencillez y claridad.

Valoro además su invitación a que los jóvenes (y no tan jóvenes) lleven a cabo algunos de los experimentos relacionados con tan inspiradores creadores incluyendo el material necesario para poner en práctica la propuesta. En este caso, ponen a prueba al urbanista que llevamos dentro retándonos a planificar nuestra ciudad ideal o a probar a escribir de derecha a izquierda y leer el resultado en un espejo…

Un maravilloso libro para aprender y despertar el interés por uno de los personajes más interesantes de la historia. Por cierto, ¿alguien sabe a qué hace referencia el caballo de la imagen?