Sonia Delaunay: «El color es la piel del mundo»

La artista Sonia Delaunay (1885-1979) fue una de las mujeres más destacadas en el período de las Vanguardias.

Descendiente de una familia ucraniana, se trasladó a San Petersburgo con sus tíos al morir sus padres. Su tío era un prestigioso abogado que poseía una valiosa colección de pintura, creció así Sonia rodeada de arte y viajando. Completó sus estudios en Alemania y, a continuación, se trasladó a París.

Pionera de la abstracción, encontró su propio estilo en el simultaneísmo con reminiscencias de la tradición rusa y del expresionismo alemán. El simultaneísmo proclamaba que al colocar un color junto al otro, se modificaban mutuamente creando movimiento y dinamismo. Su interés se centraba en la forma, el color y el ritmo. Decía la artista que «el color es la piel del mundo«.

 

Tras un fugaz matrimonio fallido – Sonia se había casado para evitar las presiones familiares para que volviese a Rusia-, en 1910 se casó con el también pintor Robert Delaunay.

Tradicionalmente, se ha otorgado una mayor atención a la obra que desarrollaron como pareja artística pero Sonia no se limitó a su faceta pictórica.

 

 

Como los posteriores movimiento arts and crafts inglés y la Bauhaus, creía que el arte tenía el poder de cambiar la sociedad invadiéndola. Su creatividad se extendió desde la pintura al diseño de interiores o al de moda.

También aplicó sus teorías del ritmo y el color en el campo del diseño pero Sonia, además pensó en el cuerpo de la mujer y en indumentarias que se adaptasen a su vida real permitiéndole una libertad de movimientos que la capacitara para bailar, trabajar o practicar deporte. En una conferencia en la Sorbona bajo el título «La influencia de la pintura en el arte de la moda«en 1927, Sonia proclamó: «En la actualidad, la moda está pasando por una etapa crítica que corresponde a un período de revolución. Algún tiempo antes de la primera guerra mundial comenzó a liberarse de la alta costura académica: se deshizo del corsé, del cuello alto y todos esos elementos del vestido femenino exigidos por la estética de la moda contrarios a la higiene y la libertad de movimiento «.

 

 

 

Los domingos, Sonia abría las puertas de su estudio y por él pasaban multitud de artistas a menudo vestidos con sus diseños.

De estas reuniones surgió que en 1921, empezase a incorporar textos surrealistas y dadaistas a sus diseños llegando a diseñar vestidos-poema con escritos de Tristán Tzara, Soupault o Gómez de la Serna.

 

La muerte de Robert en 1941 supuso un aumento del reconocimiento de su obra a nivel individual. Sonia continuó creando hasta el final de sus días. Murió en su taller en 1979.