Tiempo de adviento

 

Llega el adviento y hay quienes disfrutan el ritual de volver a sacar las cajas y decorar cada rincón de la casa, quienes esperan ansiosos abrir regalos y quienes prefieren que otros abran los que ellos compraron con ilusión, quienes anhelan las reuniones familiares y quienes anticipan las alegrías de los pequeños a su alrededor. Hay quienes denuncian un excesivo tufo comercial y quienes no quieren perder de vista un lado más espiritual…
Es para aquellos que quieran que la Navidad no se reduzca a los regalos y deseen aprovechar esta época para incorporar en sus familias una tradición capaz de asociarla a un momento para detenernos a reflexionar y proponernos ser mejores para los que espero que THE GIVING MANGER sea un descubrimiento de lo más inspirador.

 

 

The Giving Manger (el pesebre de la solidaridad) es uno de esos proyectos pensados con el corazón que tanto me gusta recomendar: una idea sencilla y cargada de contenido surgida en el seno de una familia.
No estaría mal si, a la vez que escribimos la carta a los Reyes y montamos el árbol y el Belén, sacamos un pequeño pesebre vacío y nos planteamos llenarlo de buenas acciones que den calor al recién nacido que está por llegar. Ésa es la esencia de The Giving Manger: proponernos cada día un pequeño reto: algo que nos haga salir de nuestra burbuja, que haga más felices a los que nos rodean, que nos haga darnos cuenta del poder que tenemos para convertir un día más en un buen día y de así ir poniendo nuestro granito de arena para cambiar el mundo. Algo que empiece en Navidad y que podamos incorporar a nuestra forma de pensar y actuar durante todo el año. También ver sonreír a los que nos rodean es adictivo.

 

Cada buena acción corresponde con una brizna de paja que añadiremos al pesebre hasta que la noche del 24 ésta esté bien mullidita para recibir a Jesús y podamos recordar juntos el camino previo.
El kit contiene un libro con una preciosa historia de textos rimados escritos por la impulsora del proyecto, Allison Hottinger, que consigue prender la chispa del entusiasmo de los niños: «este año tendreis muchos regalos -les dijo su padre-«, tras la alegría inicial, los niños se sintieron decepcionados al ver que no había grandes cajas envueltas en papeles de colores pero no tardaron en implicarse y apreciar que hay regalos que no se tocan, que no se rompen y que se quedan con nosotros para siempre…
Tras la historia, nosotros pasamos a ser los protagonistas gracias a unos renglones con los que se nos anima a que recopilemos y recordemos nuestros «manger moments» (momentos pesebre) favoritos y, por último, muchas propuestas de acciones adaptadas a niños, adolescentes o familias desde recoger basura de un parque, poner la mesa o dejar una carta en un libro de la biblioteca hasta donar comida o pedir perdón…

 

  

Páginas del libro ilustradas por Emily King con la técnica papercut

Dejar a la vista un sencillo pesebre de madera, las briznas de paja y una minimalista figura representando a un bebé envuelto en una manta hacen el resto para conseguir que niños y mayores nos impliquemos y mantengamos el foco en la solidaridad en estas fechas de bombardeo consumista.
Cuentan los que ya lo han probado que, con la llegada del adviento, los niños esperan volver a colocar el pesebre y volver a poner en marcha esta rueda solidaria con igual entusiasmo que esperan los regalos o poner el árbol. A mí me parece una preciosa tradición para regalar estas Navidades e incorporar en esta época así que, el año que viene les contaré…