Un reloj floral

Imaginen un reloj que utiliza la floración y el cierre de las flores para indicar la hora.

Las diferentes flores están dispuestas en forma de reloj circular según la hora del día en que las flores se abren o cierran. Si un diente de león se abre a las 7 a.m., ése es el lugar que ocuparía en la circunferencia para indicar la hora.

Desplacen el ratón hacia abajo y contemplen la imagen porque ese reloj ya existe, lo imaginó el biólogo creador de la taxonomía linneana Carl Linnaeus en 1751. Para hacerlo, se basó en el hecho de que las flores parecen detectar el tiempo después de que el sol ha salido -aunque aún no sabemos qué receptores hacen que suceda parece claro que ocurre para favorecer su polinización-.

Linnaeus dividió las flores en pocos tipos:

~Meteóricas, que varían sus horarios de apertura y cierre en respuesta al clima;

~Trópicas, que varían los horarios de apertura y cierre según la duración de los días;

~Equinocciales, flores que tienen horarios fijos de apertura y cierre. 

Solo estas últimas son apropiadas para un reloj floral.

Se especula que Linneaeus perfeccionó el reloj de flores, en lugar de inventarlo. El poema de Andrew Marvell, The Garden, describe relojes de flores anteriores:

Qué bien dibujó el hábil Gardner
De flores y hierbas esta marca nueva;
Donde desde arriba el sol más suave
Hace a través de una fragante carrera de Zodiaco;
Y, mientras funciona, la abeja laboriosa
Calcula su tiempo tan bien como nosotros.
¿Cómo podrían horas tan dulces y relajantes?
¡Tenga en cuenta pero con hierbas y flores!

Desde el s. XVIII, ha habido muchos intentos fallidos de construir un reloj floral. En el siglo XIX, las diferencias en los tiempos de floración hicieron que los esfuerzos no concluyesen de forma positiva ya que los planes que hizo Linneo basados en los tiempos de floración en Uppsala, tienen que adaptarse a diferentes latitudes, tiempos de floración y estaciones. Factores externos como el clima, el cuidado del jardín o la latitud condicionarían su exactitud y el aspecto similar de distintas flores dificulta la lectura de la hora.

Reloj floral de Victoria Square, Christchurch. Imagen: Greg O’Beirne, 2004

Como pueden imaginar, no se trata de un reloj muy preciso pero, dicho esto, si alguien acepta el reto, pueden buscar las instrucciones que dejó Linnaeus para implementar un reloj floral.