Fuegos y territorios de luz

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«- Todavía no es hora de recogerte, pero hay algo que te quiero contar cuanto antes…¿Hola?¿Me oyes? Hay un barco. Sí, bar-co. Un barco rosa. Lo he visto de lejos… La próxima vez quiero que vengas conmigo a verlo. Te va a encantar, ya verás. Porque es un barco en el que deberíamos estar subidas tú y yo.
Ella cuenta que su hija decía que sí al otro lado de la línea telefónica. No me hace falta. Solo este evocador párrafo para mí refleja la complicidad entre madre-hija.»
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Una casualidad del destino ha hecho que mi lectura de «Territorio de luz» haya coincidido en el tiempo con la visión de la serie «Pequeños fuegos por todas partes«. Esa casualidad ha provocado que la imaginería y las historias de ambas se han fundido en mi cabeza como si de un todo se tratara.
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Las dos comienzan con una madre y una hija buscando una vivienda de alquiler -unas en Japón, las otras en Estados Unidos-.
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En las dos hay una imaginería muy potente -ya sea un mar de plata en la terraza o un retrato ardiendo-.
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En las dos hay un incendio…
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… pero, sobre todo, lo que hay en ambas es una historia que pone distintos modelos de maternidad en el primer plano sin ahorrarse las imperfecciones en cada uno de ellos.
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En Territorio de Luz, la protagonista recién separada, con un incontrolable torbellino de emociones, decide alejar a su hija del padre -el hombre que acaba de abandonarla para iniciar otra vida con otra mujer-.
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Una madre que a menudo se ve superada, por tener que llegar a tiempo a la guardería y al trabajo cada día, por las noches sin dormir que se acumulan, por los perjuicios sociales y la soledad y las tareas de la casa por hacer…
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Una madre que, aunque sueña que su hija cada noche se quede dormida asombrada de su propia felicidad, a menudo se abandona y desea retroceder en el tiempo a un momento en que su hija no existía.
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Una madre con cuyas experiencias probablemente Yoko Tsushima (1947-2016) -que basó gran parte de sus primeras obras de ficción en su experiencia como madre soltera- pudiera sentirse identificada.
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Pequeños fuegos por todas partes acaba revelando los mecanismos de manipulación dentro de cada familia para que los distintos miembros ratifiquen y reproduzcan su propio modelo.
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Nada como vivir en primera persona la experiencia de la maternidad para desmontar (casi) todas las ideas claras previas sobre el tema. Leer Territorio de luz, con su poética prosa, nos expone ante una maternidad lejos de la idealización.
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¿Vencerán ante él nuestra comprensión o nuestros prejuicios?