Rosa Pomar, tejiendo oficios perdidos

La portuguesa Rosa Pomar es un ejemplo perfecto de trayectoria profesional coherente en torno a la recuperación de las distintas facetas relacionadas con la artesanía de la lana autóctona en nuestro país vecino.

Desde que empezó a tejer con 7 años, la lana se convirtió en su pasión. Estudió historia medieval, después pensó en dedicarse a la ilustración, pero ¡qué bueno y qué poderoso es tener una pasión!: primero fue su blog, después su tienda-taller, convencer a fábricas de la industria textil de distintas partes del país para volver a producir lana autóctona que no fuera sintética…

 

 

Como contaba Steve Jobs en su famoso discurso en la Universidad de Stanford, todo lo que aprendemos -aparentemente de manera inconexa- cobra sentido en un momento dado formando parte de un todo:

Su faceta de historiadora salió a relucir  cuando empezó a viajar por todo el país documentándose sobre una artesanía que la etnografía había dejado en el olvido. Empezó a recopilar información y referencias históricas; a registrar las distintas técnicas, costumbres asociadas a su práctica y peculiaridades de cada región, a coleccionar algunos objetos y prendas tradicionales…

La faceta ligada a su gusto por la ilustración se refleja en el cuidado etiquetado convertido en marca de la casa de cada una de las variedades de lana que produce y comercializa.

La faceta de emprendedora, en Retrosaria: esa tienda-taller escondida en la segunda planta de un edificio de la Rua de Loreto en el que tantos lisboetas han aprendido a tejer de su mano y que se ha convertido en una visita obligada para tejedoras de todo el mundo que pasan por la capital lusa.

 

El resultado de todo ese recorrido, cobra ahora vida en papel en su libro Portuguese Knitting:

 

 

Un inspirador libro que nos da acceso a la inmensa labor de recuperación realizada por su autora escarbando en los orígenes de esta artesanía en la península y su evolución.

Repleto de imágenes (muchas de las cuales son inéditas) que nos permiten saborear la constante presencia de las prendas elaboradas a mano en la vida diaria durante muchos siglos y seguido por una guía paso a paso de las distintas técnicas para hacer punto en Portugal.

El postre para que un menú para tejedoras acabe de deleitarlas, incluye 20 patrones que actualizan los diseños portugueses tradicionales para que continuemos esa labor artesanal que ha acompañado a tantas generaciones en su día a día.